Falleció el artista Peter Max, referente visual de la contracultura sesentera
El reconocido artista plástico Peter Max, emblema del arte psicodélico y el diseño de los años 60, murió este viernes a los 86 años.

Peter Max, el influyente artista cuya estética de colores vibrantes y formas fluidas definió la identidad visual de la década de 1960, falleció este viernes 18 de septiembre a los 86 años de edad. El creador, conocido por su capacidad para fusionar el arte pop con elementos místicos y cósmicos, dejó un legado que trascendió las galerías para instalarse en la cultura popular global, desde carteles de conciertos hasta icónicas campañas de diseño gráfico.
Nacido en una época de cambios sociales profundos, Max logró convertir sus obras en símbolos de optimismo y libertad creativa. Su estilo, caracterizado por el uso audaz de paletas cromáticas intensas y contornos orgánicos, se convirtió en el sello distintivo de una generación que buscaba romper con el conservadurismo de la posguerra. A lo largo de su prolífica carrera, su trabajo fue comparado frecuentemente con el surrealismo comercial, logrando una masificación de su propuesta artística que pocas figuras del arte moderno alcanzaron.
Aunque su producción se centró principalmente en Estados Unidos, la influencia de Max se extendió por todo el continente, incluyendo a México, donde su trabajo fue ampliamente difundido en revistas, portadas de discos y diversos medios impresos que importaron la estética del 'Summer of Love'. Su capacidad para capturar el espíritu de la época permitió que sus ilustraciones fueran reconocidas instantáneamente incluso por quienes no conocían el nombre del autor detrás de los trazos.
En años recientes, el artista enfrentó problemas de salud que limitaron su capacidad creativa, lo que generó diversas discusiones legales y familiares sobre la gestión de su extenso catálogo de obras. A pesar de los conflictos en torno a su legado, el impacto de su trayectoria permanece como un referente ineludible del diseño gráfico contemporáneo y del arte pop del siglo XX.
El fallecimiento de Max cierra un capítulo fundamental de la historia visual del siglo pasado, dejando tras de sí miles de piezas que hoy forman parte de colecciones privadas y museos alrededor del mundo. Su obra, que buscaba siempre una conexión emocional con el espectador a través del color, continuará siendo estudiada como un ejemplo de cómo el arte puede permear las estructuras de la comunicación masiva.


