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Riesgos legales al comprar inmuebles con vendedores que no son titulares

Adquirir una vivienda cuyo propietario registral difiere del vendedor conlleva riesgos legales significativos que pueden comprometer el patrimonio del comprador.

Redacción El Nacional Hoy
Foto: eleconomista.com.mx

Comprar una propiedad en México requiere verificar que el vendedor sea el legítimo titular ante el Registro Público de la Propiedad. Cuando una persona intenta vender un inmueble sin aparecer en las escrituras como dueño, se expone al comprador a posibles fraudes, juicios de sucesión no concluidos o problemas de titularidad que podrían invalidar la operación comercial. Este escenario representa una de las situaciones de mayor vulnerabilidad en el mercado inmobiliario mexicano.

El primer paso indispensable para cualquier interesado es solicitar una copia certificada de la escritura pública y realizar una búsqueda registral reciente. En este documento se debe constatar que la identidad del vendedor coincida plenamente con el nombre registrado en la base de datos de la entidad federativa correspondiente. Si el vendedor alega tener un poder notarial para enajenar, este debe ser verificado ante la notaría emisora para asegurar que las facultades otorgadas sigan vigentes y no hayan sido revocadas.

Existen casos donde el vendedor justifica la titularidad mediante contratos privados de compraventa o procesos sucesorios en trámite. Estos supuestos incrementan notablemente el riesgo, ya que un contrato privado sin inscripción no otorga derechos de propiedad frente a terceros. Es fundamental recordar que, ante la ley, quien aparece en el folio real es el único facultado para disponer del bien, y cualquier transacción fuera de este marco legal puede derivar en litigios prolongados en los tribunales civiles.

Además de la titularidad, es vital revisar la existencia de gravámenes, hipotecas pendientes o vicios ocultos que afecten la estructura del inmueble. El adquirente debe solicitar un certificado de libertad de gravamen emitido por el Registro Público, el cual proporciona certeza sobre si la propiedad está libre de litigios o adeudos fiscales. Ignorar estos documentos preventivos puede convertir una inversión patrimonial en una carga financiera de largo plazo.

Se recomienda siempre realizar el cierre de la operación ante un notario público de confianza, quien tiene la obligación de verificar la legalidad de los documentos y la capacidad jurídica de las partes. Los expertos sugieren evitar cualquier pago o anticipo antes de que el fedatario público confirme que la situación legal del inmueble está saneada. Ante cualquier duda sobre la veracidad de los documentos presentados, la asesoría legal especializada es la mejor herramienta para proteger el patrimonio familiar.

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